
Personas
con nombres y apellidos
Tenemos 74 residentes en el centro.
Todos ellos son personas con nombres y apellidos a los que nos gusta conocer. Por eso, cuando una persona es admitida en el centro lo primero que hacemos es elaborar una historia de vida.
Historia de vida
Qué han vivido. Qué les gusta. Qué les disgusta. Cómo son. Qué les motiva. Qué les aburre.
Queremos saber todo lo que motiva y hace sentir a la persona mejor.
Para elaborar esta historia de vida, nos entrevistamos con la persona (y cuando a ésta no es posible, con su familia) y mantenemos una conversación con ella para saber sus gustos, conocer su personalidad, inquietudes, etc.
Cuando un nuevo residente entra en el centro, a las dos semanas se realiza una primera reunión PIAI.
Periódicamente estas reuniones se repiten.
La persona y/o la familia participan de forma activa indicándonos qué es lo que quiere y lo que no quiere trabajar, qué es importante para él/a, qué quiere que se vele por mantener, qué no le gusta o qué es necesario cambiar. El equipo todo lo que hace es acompañar a la persona en su día a día, dotándole de herramientas para que realice lo que quiere realizar de la forma que lo quiere realizar, pero es la persona, en todo momento, quien decide .


Técnico de referencia
Cada residente tiene asignado un técnico de referencia.
Se trata de una persona del equipo de la residencia que será quien mantenga un contacto más estrecho con el residente. El técnico de referencia vela por que la persona esté a gusto, escuchándolo, acompañándolo y haciendo de vínculo con la familia para que ésta también se encuentre implicada en la vida de su familiar en el centro.

Unidades de convivencia
El centro se organiza en seis unidades de convivencia.
Las unidades de convivencia son grupos de 6 a 15 residentes con similitudes de capacidades cognitivas, gustos y afinidades. Es el grupo de referencia con el que cada residente realiza sus actividades diarias.
Además, cada unidad dispone de una sala de estar y televisión independiente.
Las unidades sin embargo no son fijas. Según las necesidades de cada momento y las afinidades entre las distintas personas se van modificando.
Velamos para que cada persona se encuentre a gusto dentro de su unidad de convivencia y que se establezcan vínculos entre sus miembros que mejoren su bienestar.
Las unidades de convivencia son el ámbito en el que se realizan las actividades, comen y pasan los ratos. Son como pequeñas casas en las que tienen un espacio de sala de estar y un espacio de comedor.
Además aquellas personas que quieren pueden colaborar en pequeñas tareas como poner la mesa, cambiar el calendario, regar plantas, cambiar el menú de la semana, etc.
Cada persona es libre de decidir en cada momento qué quiere y no quiere hacer. Desde el centro sólo hacemos propuestas y nos adaptamos en función de las preferencias de cada persona y grupo.



Reuniones en el Plan Individual de Atención Individualizada (PIAI)

Cuando un nuevo residente entra en el centro, a las dos semanas se realiza una primera reunión PIAI.
Periódicamente estas reuniones se repiten.
La persona y/o la familia participan de forma activa indicándonos qué es lo que quiere y lo que no quiere trabajar, qué es importante para él/a, qué quiere que se vele por mantener, qué no le gusta o qué es necesario cambiar. El equipo todo lo que hace es acompañar a la persona en su día a día, dotándole de herramientas para que realice lo que quiere realizar de la forma que lo quiere realizar, pero es la persona, en todo momento, quien decide .
